El concepto de formación ciudadana no
tiene un significado unívoco. En la historia,
la formación ciudadana aparece
asociada al sistema educativo nacional y
a la población infantil escolarizada, pero
en la actualidad su uso se hace extensivo,
como concepto y como práctica, para
referir a la formación que reciben tanto
los ciudadanos como los futuros ciudadanos,
a la educación en el ámbito formal
(escuela) y a la que se desarrolla en los
espacios informales, y no se constriñe a
una determinada temporalidad, ya que
demanda una educación permanente a
lo largo de la vida. Desde esta perspectiva,
la educación es un hecho político
que puede contribuir a la transformación
social y que, como proceso dinámico,
desborda los límites de los aprendizajes
escolares para vincularse prácticamente a
la realidad social y política con intencionalidad
democratizadora. (Gonzáles, 2010, pág. 380)
Ahora bien, la educación cívica puede
definirse, de manera inicial y en un sentido
amplio, como un proceso integral y permanente
de formación de los individuos
que alienta el desarrollo pleno de sus
potencialidades, en un contexto de reconocimiento
y respeto a sus derechos fundamentales.
En el presente se le asigna la
tarea genérica de desarrollar las capacidades
y competencias en los ciudadanos
para participar en las instituciones y en la
vida pública, concretamente la tarea de
favorecer la adquisición de conocimientos,
el desarrollo de habilidades y destrezas,
así como la internalización de actitudes
y valores que les permitan el ejercicio de
una ciudadanía activa en función de sus
derechos y responsabilidades ampliadas. (Gonzáles, 2010, pág. 387)
La educación debe ser democrática
tanto por sus fines como por sus procedimientos.
El objetivo genérico de la
formación ciudadana es “formar mejores
ciudadanos” para el sistema democrá-
tico que, a diferencia de otros órdenes
políticos, se define por la reivindicación
del conjunto de derechos ciudadanos. El
objetivo específico es desarrollar en los
ciudadanos y futuros ciudadanos las capacidades
y competencias necesarias (cognitivas,
valorales, sociales, afectivas y
Los objetivos y retos actuales de la formación ciudadana y para ejercer esos derechos, así
como las responsabilidades asociadas
a ellos, en su calidad de miembros de
una comunidad política determinada. (Gonzáles, 2010, pág. 389)
Bibliografía
Gonzáles, T. (2010). Democracia y formación ciudadana. México: Federal S.A.
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